Y con ustedes: ¡Pepperland! Beatles con cuatro, bandola, maracas y tambores venezolanos

Y con ustedes: ¡Pepperland! Beatles con cuatro, bandola, maracas y tambores venezolanos

Gregorio Montiel Cupello.- “Michelle” como una contradanza venezolana, “Strawberry Fields Forever” transformada en una gaita de tambora zuliana, “Taxman” devenida en calypso de El Callao, “Penny Lane”  metamorfoseada en un merengue caraqueño o “All You Need is Love” con bandolera llanera, liqui liqui y alpargatas mutada en un joropo llanero…

De Venezuela han salido grupos muy buenos que recrean el referencial e indiscutible legado musical de Los Beatles.  Están Los Beat-3, que han tocado en Curazao, Colombia, Perú, Argentina, Cuba y Liverpool, siendo muy aplaudidos y haciéndose de una serie de
distinciones.

Se recuerda a los desaparecidos Música Expresiva, de formato acústico con instrumentos doctos o poco usuales como corno francés, violoncello, flauta traversa, vibráfono, cuatro, quitiplás, cajón, agogó, vasijas o darbouka, y que igualmente viajaron a Argentina y Liverpool cosechando reconocimientos.

Pero con Pepperland el asunto llegó a otro puerto con su “peñero amarillo”, en obvia referencia al “Yellow Submarine” de Ringo, George, John y Paul, de donde sale la denominación
Y justo un peñero amarillo tenían en la tarima del Centro Cultural BOD en el concierto de presentación de su disco debut (uno de los pocos editados en el país este año) el pasado viernes 28 de septiembre, como también estaba el detalle de que el programa de mano se entregaba doblado en formato de “barquito de papel”.

Bien buena fue esa presentación en la que demostraron su gran calidad interpretativa y solvencia instrumental, con una Hana Kobayashi muy desenvuelta en escena y cantando en inglés con acertada dicción en una de las mejores intervenciones que le hemos visto, pocos días antes de emigrar a Buenos Aires cerrando con broche de oro una etapa de su vida para iniciar
otra.

Esa noche el escenario se completaba con Jorge Torres en mandolina,
Fernando Rodríguez en cuatro, Gustavo Medina con la guitarra eléctrica, Alicia
Zapata en los coros, Edwin Arellano en bajo, Miguel de Vincenzo a la batería y
Javier Suárez con la percusión.

Por el éxodo de los venezolanos el Pepperland original se ha ido desbandando: el cuatrista Héctor Molina, el baterista Abelardo Bolaño, el percusionista Yonathan Gavidia y el bajista Rodner Padilla se fueron al extranjero. Y luego el joven y talentoso Gustavito Márquez (a quien dedicaron el referido concierto con un emotivo homenaje) se fue al cielo…

“Revolution” larense

“La mitad del grupo está afuera. Hana fue la última en irse por un rato”, apunta Jorge Torres, que es el almirante del proyecto y nos cuenta la historia detrás de Pepperland, un grupo que se entiende mejor cuando se trazan las conexiones de sus integrantes con la nueva música venezolana y la Movida Acústica Urbana.

“Nace por una invitación de Xariell Sarabia para ir a un ciclo de conciertos temáticos y atípicos en la Sala Experimental del CC BOD. Me llamó y me pidió versiones de Los Beatles pero venezolanas, porque se han hecho muchas adaptaciones de la música de ellos. Eso fue  el 30 de septiembre del 2013 y llamé para la ocasión a Hana, a Gustavo, a Héctor, a Yilmer Vivas que ahora está con el Cirque du Soleil, y a Rodner. La sala se llenó, gustó y decidimos seguir: Así salieron más shows, tocamos en las salas más importantes de Caracas y estuvimos en Valencia”.

-¿Por qué “Michelle” es una contradanza, “I Want to Hold Your Hand” una jota carupanera o cualquiera de las otras que llevan a lo venezolano?

¿Eran los ritmos venezolanos a los que se prestaban o es algo que deciden ustedes por intuición, por facilidad, por un capricho o por meras razones creativas? 

-En el proceso de selección de ritmos tratamos que fuera lo más orgánico posible, nos reuníamos sin papel, estructura o plan. Tocábamos las canciones, las disfrutábamos e íbamos viendo qué ritmos funcionaban mejor y fuimos escogiendo, decidiendo y entre los arreglistas cada quien se llevaba los temas a su casa para hacer los arreglos. No trabajamos por encargo, las elegimos
porque nos gustaban y porque funcionaban

¿Qué versiones les dieron más trabajo?

-Todo fluyó muy bien, quizás “Revolution”, que no está en el disco y que es un golpe larense con instrumentos larenses, no quedó como queríamos, pero luego fuimos madurándola, acomodándola y ahora nos encanta como quedó, que es como rock con sonoridad venezolana. Va para el próximo disco.

¿Ahora que han estado trabajando y desglosando estas piezas de Los Beatles, qué nuevos aspectos y ángulos le has o le han encontrado a estos clásicos tan escuchados?

-Ha sido un descubrimiento. En el grupo hemos tenido “beatlemanos” como Hana o Gustavo, pero yo no tanto. Conozco un disco brasileño de Beatles en choros que me ha llamado la atención y me enamoró. Pero ahora comencé a descubrir su riqueza. Es música muy sencilla pero con mucho contenido y muy versátil. Por eso ha sido tan versionada, porque es muy honesta y es lo maravilloso que tiene. Me gustó mucho descubrir, por ejemplo, “Blackbird”, que es un tema súper chévere y me atrae su estructura armónica. O “The Fool on the Hill”, un tema más sencillo y “lógico”, pero los espacios que tiene para generar atmósferas me cautivaron.

Edwin Arellano como bajista hizo muy bien su trabajo en el concierto, mas Gustavo Márquez hace falta, ¿no? Háblame de su participación en el CD.

-Rodner Padilla fue el bajista original, pero Gustavo fue muy importante. El sí era fanático de Los Beatles, tenía franelas de ellos, muñequitos de ellos y, con todo su conocimiento del grupo, de su psicodelia, de su música, fue el que trajo el nombre de Pepperland, porque éramos al principio “Los Beatles Criollos” y se podía interpretar como una pretensión de nosotros. Siempre esperamos que se recuperara de su enfermedad para que tocara en el concierto de presentación del disco y no se pudo. El disco estaba listo y grabado desde hace dos años y fue duro terminar sus detalles: la mezcla, las ilustraciones y toda la parte gráfica. Cuando tocamos en El Hatillo hace dos años ya estaba enfermo y él mismo no lo sabía.

Finalmente Jorge comenta que “me ha tocado esa parte de director, pero me gusta consultarlo todo con todos y que todo sea muy participativo”.

El disco de Pepperland tiene 14 temas, en el concierto del 30 de septiembre tocaron 16 y tienen unas 20 piezas montadas de los Cuatro de Liverpool.

Ojalá que esta incursión en peñero amarillo siga engrosando su arsenal Beatle, redibujándolo en amarillo, azul y rojo con estrellas y surcando estas aguas caribes en pos de esa tierra de pimienta mágica, misteriosa, con diamantes y campos de fresas.

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