Tesla

ARCA Análisis.- No hay cosa que disfrute más un fanático de las finanzas corporativas que esos movimientos inesperados como el que realizó Elon Musk la semana pasada cuando escribió un tuit, que podría pasar a la historia de la industria automotriz, anunciando su interés de retirar a Tesla de la bolsa de valores mediante la recompra de un bloque importante de acciones.

Quienes son afectos a los temas regulatorios, suponen que una jugada como esta no se da sin tener la certeza que hay mucho dinero dispuesto a dar apoyo al Sr. Musk, o de lo contrario dicho tuit sería visto por los reguladores como una treta burda para subir el precio de la acción. Posibilidad que descartamos, aunque es esperable que la SEC (Securities and Exchange Commission) haga averiguaciones para verificar cuan ajustado a la ley estuvo el comportamiento del CEO de Tesla.

A quienes les interesan los temas de la estructura de capital de las corporaciones se les abre la posibilidad de explorar dos áreas temáticas muy relevantes: la primera de ellas asociadas a la maximización de valor, donde algunos teóricos sostienen que los gerentes corporativos tienden a maximizar el precio de las acciones en el corto plazo dejando pasar oportunidades de mayor crecimiento, simplemente porque sus remuneraciones están vinculadas al desempeño de hoy.
Cuando estos incentivos existen, y un bloque de accionistas preocupado por maximizar el valor de largo plazo del negocio quiere desmontarlos, y este es el caso que argumenta E. Musk, necesita cambiar la composición accionaria, sacando del juego a aquellos interesados en los beneficios de corto plazo. Candidatos naturales a salir en estos reacomodos son los fondos mutuales, los fondos de cobertura y otros especuladores institucionales, que son aquellos a los cuales apuntaría la oferta del Sr. Musk.

Como en cualquier OPA importante, el monto requerido para realizar la de Tesla es grande, ya que el valor total de sus acciones al jueves de la semana pasada alcanzaba el orden de 60,1 millardos de dólares, el cual no refleja del todo la prima a pagar a los accionistas que decidan vender. Es por ello que para tener éxito el Sr. Musk debe conseguir que grandes bloques accionario acepten no vender y se plieguen a su juego colocando sus acciones en un fideicomiso, de manera tal que baje la cantidad requerida para comprar la participación de otros accionistas, que son vistos como los que presionan para que se maximice el valor del negocio en el corto plazo. No necesariamente todos los que vendan deben clasificarse como cortoplacistas, ya que algunos de ellos deben vender sólo por el hecho de que la compañía deje de cotizar en bolsa, pues así está establecido en los mandatos de sus clientes.

Exactamente 48 horas después de que Elon Musk público un tuit que decía estaba considerando tomar a Tesla Inc. en privado, las acciones borraron todas esas ganancias. Han surgido dudas sobre la capacidad de Musk para sacar al fabricante de autos eléctricos del mercado. Las acciones han caído un 7,7% a $352.45 en Negociación del jueves por la tarde, muy por encima de los $ 420 a los que Musk dijo que los accionistas serían comprados. Las acciones han caído en días consecutivos después Ha saltado un 11 por ciento el martes, cuando Musk juró que tenía “financiación asegurado “en una espectacular valoración de $ 82 mil millones.

La segunda área temática del presente caso está asociada a lo que los economistas llaman conflictos de agencia. E. Musk que en los últimos meses se ha quejado amargamente sobre la gran distracción que para él y su equipo gerencial representa el lidiar con inversionistas institucionales agresivos, o con aquellos especuladores que toman posiciones cortas apostando al fracaso de la empresa, le conviene una estructura propietaria privada donde el número de actores a quien convencer se reduce sustancialmente.

La estructura de capital de Tesla Inc., ha sido cada vez más apalancada en la segunda década de la mitad de siglo, ubicándose alrededor del 75% en promedio desde 2010.

Sin embargo, la gran apuesta en una estructura de propiedad privada es que dándole a E. Musk un mayor control sobre el negocio, gracias a la reducción del escrutinio de terceros, este sea capaz de hacer realidad la propuesta de valor que él dice tener. Si E. Musk está equivocado sus socios tienen la obligación de darse cuenta lo más rápido posible y en consecuencia sacarle del juego. La saga del vehículo eléctrico y otros productos asociados apenas comienza.
Los ingresos de la compañía han aumentado de forma significativa desde el año 2015; sin embargo, el beneficio por acción sigue.
Fuente: Bloomberg y cálculos propios
@ArcaAnalisis

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