Por “Roma” podrían darle otro Oscar al mexicano Alfonso Cuarón

Por “Roma” podrían darle otro Oscar al mexicano Alfonso Cuarón

Aquilino José Mata.- Durante la agitada década de los años 70, Cleo, una sirvienta indígena, trabaja en la mansión de una familia burguesa en la colonia Roma, un elitista barrio ubicado en el corazón de la Ciudad de México. Es la encargada del cuidado de la casa y los cuatro hijos de sus dueños, la primera en levantarse para despertarlos y prepararlos para el colegio, y la última en irse a dormir después de haber limpiado. Sin embargo, su tranquila vida se verá alterada por las discusiones de los patrones y el turbulento ambiente político.

Sobre esta síntesis argumental transcurre Roma, la más reciente película del mexicano Alfonso Cuarón, ganadora de la más reciente edición del Festival de Venecia y una de las favoritas para hacerse con el Oscar en 2019, al igual que su realizador, quien afirma que se trata de su filme más personal, pues allí vuelca sus recuerdos de infancia para homenajear a las mujeres que lo criaron.

Han pasado 5 años desde que Cuarón estrenara Gravity, cinta que consiguió siete Oscars, entre ellos el de mejor director. Ahora se aleja del cine de gran presupuesto y efectos especiales para firmar como director, guionista, productor, editor y responsable de fotografía y proponer una experiencia visual, sonora y narrativa que estimula la capacidad emocional del espectador.

Roma habla de conflictos familiares y jerarquías sociales en una época de gran agitación política en México. La debutante Yalitza Aparicio se convierte en la absoluta protagonista de esta conmovedora, elegante y honesta película en blanco y negro, que además de obtener el León de Oro en la Mostra de Venecia es la escogida por México para competir por el Oscar a Mejor película de habla no inglesa, así como una seria aspirante a los otros grandes premios del año en el ámbito cinematográfico.

El octavo y más inspirado largometraje de Alfonso Cuarón reitera argumentos discursivos y estilísticos a los que ya había apelado en Hijos de los hombres (2006) o la misma Gravity (2013), para aplicarlos a un ejercicio de cotidianidad épica. Sin énfasis melodramáticos ni demagogia, con respeto por todos los personajes y sus circunstancias, el realizador hace un retrato profundamente político de un determinado momento histórico y social. La puesta en escena es de una precisión y un alcance metafórico brillantes y una apología de la belleza tan radical como la que impregna todas y cada una de las imágenes.

Roma cuyo estreno en Venezuela se ha anunciado, aunque aún sin fecha, ya se perfila como la película del año.

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