Oferta y demanda de dólares

Sergio Arancibia.- Todo parece indicar -con el nuevo sistema de administración de las divisas que ha decretado recientemente el Ejecutivo– que se generarán en Venezuela al menos dos mercados distintos relacionados con la divisa norteamericana.

Por un lado, el Banco Central de Venezuela actuará como el único comprador de todos los dólares provenientes de la industria petrolera y de las empresas relacionadas con esta. Igualmente, centralizará los dólares que producen -si algo producen – el resto de las empresas estatales. Los exportadores privados, a su vez, deberán vender al BCV el 20 % del ingreso por concepto de las exportaciones que realicen. Además, el BCV captará otros montos de menor importancia cuantitativa provenientes del turismo o de las remesas. Todo eso suma una cantidad fabulosa de dólares. Hoy en día, esa acumulación de dólares en manos del BCV significaría más del 90 % de todos los dólares que entran al país.

¿A qué fines se destinarán esos cuantiosos recursos? ¿Y a través de qué mecanismo? Eso no está claro ni en el convenio cambiario ni en las declaraciones de política económica. Se pueden, por lo tanto, pensar muchas cosas. Por ejemplo, que se seguirá subvencionado a los sectores afines al gobierno, no ya con bolívares, ni con productos generados dentro del país, sino con alimentos y otros bienes de primera necesidad traídos directamente desde el exterior. Las divisas que se concentrarían en manos del BCV alcanzarían para esos fines. Por esa vía, el grueso de las actividades de exportación e importación quedarían en 90 % al menos en manos del gobierno. Eso no asegura eficiencia ni probidad, pero asegura mucho – muchísimo – poder.
Todas las divisas que entren al país por la vía del estado – que son y han sido las más y más importantes durante los últimos 100 años – quedarían al servicio de los fines político y económicos directos del aparato del estado.

Por otro lado, habrá un mercado diferente, más abierto y con participación de toda la banca pública y privada, donde participarán como oferentes los exportadores no estatales, en la medida que lleven a ese mercado todo o parte de ese 80 % del monto de lo exportado que no están obligados a vender al BCV; los inversionistas extranjeros, si los hay; los capitales que estaban depositados en cuentas en el exterior, y que decidan volver, los cuales probablemente no serán muy cuantiosos; los montos que fluyan en calidad de remesas, y que sean obligados a liquidarse en ese mercado formal; el turismo, que no es mucho, dada la imagen internacional que pesa sobre Venezuela; y algunos otros montos que se puedan añadir.

¿Y quienes concurrirán a comprar dólares en ese mercado? Pues todo el resto del país. Las empresas que tienen en su estructura productiva componentes importados – insumos, materias primas, bienes de capital, repuestos, etc. – y que necesitan, por lo tanto, una cuota de dólares para poder funcionar, para producir bienes para el mercado interno, sin exportar ni producir dólares. Esas empresas han necesitado desde siempre poder acceder a todo o parte de los dólares que se generan en el sector estatal exportador. Por diferentes canales el sector petrolero financiaba el funcionamiento de la industria manufacturera interna. No está claro que en el nuevo esquema cambiario las industrias podrán abastecerse de esa cantidad de dólares que necesitan para poder funcionar. Por otro lado, el país necesita bienes importados para satisfacer necesidades básicas de alimentación, medicinas y otros bienes de consumo, que no se producen dentro del país. Esas importaciones tampoco generan sus propios dólares que necesitan para existir. Siempre se han abastecido de lo que proporcionaba la industria petrolera u otras pocas empresas exportadoras. También concurrirán a ese mercado los que quieran conservar el valor de sus activos y defenderse de la hiperinflación por la vía de comprar dólares.
Si el gobierno concentra los dólares petroleros sólo para sí, dejando que los privados abastezcan a los privados, el desabastecimiento y los déficits -de los dólares y de las mercancías importadas con dólares- serán elevados.

Se generará un mercado estructuralmente desabastecido y desequilibrado, al lado de un aparato estatal que estará bullente de dólares.
sergio-arancibia.blogspot.com

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