Jack White: el más irreverente y particular rocker de los últimos tiempos

Jack White: el más irreverente y particular rocker de los últimos tiempos

Gregorio Montiel Cupello.-  John Anthony Gillis, o lo que es lo mismo: “Jack White”, es el Rey de la Distorsión moderna y uno de los guitarristas más interesantes de los últimos tiempos.

Obvia es su conexión con Jimi Hendrix.

Encaja en su rompecabezas personal lo que leemos en Wikipedia sobre su extensa colección de guitarras y otros instrumentos, su preferencia por los objetos antiguos o vintage relacionados con músicos de blues, y su interés por la tecnología análoga y sus técnicas de grabación.

Mas, ojo, no estamos en presencia de un cultor del rock y del sonido de los sesenta.

Con personalidad de siglo XXI pero a medio camino entre lo análogo y lo digital, Jack White es rock and roll duro, agresivo, áspero y fresco, aunque también en su música hay espacio para lo lírico, el folk y el country, el piano, una mandolina, guitarras acústicas, violines y hasta una pieza de Antonín Dvořák

Jack White es el tipo de rock original de los 60 y 70 que bastante escuché, y que tenía mucho tiempo queriéndolo disfrutar por artistas nuevos sin encontrarlo.

Ya The New York Times en 2001 había dicho de White: “Suena como si hubiera hecho un pacto con el diablo. Debajo de la fachada pretenciosa descansa uno de los rockers más enjaulados y oscuramente originales que han salido desde Kurt Cobain”.

Sucio, ruidoso, dislocado y distorsionado 

Así mismo conocido como “Jack White III”, en realidad ese apellido lo tomó tras su matrimonio con la baterista Megan White (al igual que su tocayo Beatle, que asumió el de Yoko para ser John Ono Lennon), y con ella formó en 1997 el exitoso y curioso dúo de guitarra y batería The White Stripes.

JW (que toca varios instrumentos además de cantar) venía de ser desde 1987 el baterista de diversos grupos de rock en Detroit (donde nació en 1975) hasta que conoció a Megan, que trabajaba como bartender en un restaurant y aprendió a tocar la batería el mismo año en que se fórmo el dúo.

Con sus White Stripes comenzó su camino en ascenso con seis discos entre 1999 y 2007, hits, videos, presentaciones y giras, reseñas en los medios, shows en TV, atención nacional e internacional, etc.

En 2000 la pareja se había divorciado, mas continuaron trabajando juntos hasta finales de la década. En el interín el inquieto Jack White formó en 2005 el cuarteto The Raconteurs, con el que hizo dos álbumes.

Después vendría The Dead Weather, otro cuarteto con el cual volvió a sus labores de baterista (sin dejar la guitarra por completo) y que publicó dos discos en sus años de apogeo 2009-2010 más uno posterior en 2015.

En 2012 empezó la carrera bajo su seudónimo, quizás su etapa más creativa, interesante y, por supuesto, con mayor sello personal.

Tres discos son los que han salido firmados por Jack White: “Blunderbuss” (2012), “Lazaretto” (2014) y el más reciente “Boarding House Reach”, editado en marzo de este año. Hay que tomar nota que todos tres debutaron en el número uno de la cartelera de 200 discos de la referencial revista semanal de hit paredes Billboard.

De ellos, los dos últimos los tengo entre los mejores discos de rock de los años más recientes.

“Mis venas están tristes y conectadas, y cada hueso en mi cerebro es eléctrico”, canta White en la pieza que le da denominación al mencionado “Lazaretto” en una frase que percibimos como una suerte de autosemblanza musical.

“Blunderbuss” fue un buen debut solista, pero con su segundo disco Gillis/White se coloca en otra posición a nivel de un lenguaje sonoro propio y contundente.

De este último es el instrumental “High Ball Stepper”, uno de los mejores rocks de todos los tiempos con su guitarra sucia, ruidosa, dislocada y distorsionada al mejor estilo Hendrix, mientras que en “Want and Able” nos lo encontramos cantando a solas con su acústica y el piano.

Así es Jack White, que para la gira de “Blunderbuss” salió con dos bandas que iba alternando en los shows: The. Buzzards, un quinteto de puros varones, y The Peacocks, un septeto de sólo damas, hasta que económicamente no pudo mantener más a dos grupos distintos en tour al mismo tiempo.

Su más reciente “Boarding House Reach” nos sorprende nuevamente al ir un paso más allá en la carrera que trae.

En su tercer disco solista el personaje de marras apela más a la moderna tecnología, a pesar de ser un disco que preparó en un antiguo grabador de cintas de reel que compró a sus 14 años.

Muchísimo más florido en efectos especiales y sonidos procesados, en este álbum White profundiza su estilo y lo lleva a nuevas fronteras, usando al veterano tumbador neoyorquino Bobby Allende, al igual que instrumentos brasileños como el berimbau, pero no buscando un acento afrocaribeño o latino, sino para alimentar su propuesta.

“Cada sonido que escucho es más fuerte que el anterior, suena como un estallido de dinamita. Cuando chasqueas tus dientes, necesito un descanso. Sorbes tu bebida y empiezo a pensar que soy el único que puede escuchar todos los sonidos del mundo”, canta en “Hypermisophoniac”.

Jack el excéntrico

La música de White refleja su personalidad compleja y eccéntrica. Cuando tenía The White Stripes junto con su primera esposa Megan, se presentaban como  los dos hermanos más jóvenes de una familia de 10. Y es que siempre ha gustado de dar datos falsos y contradictorios sobre su vida personal.

En 2005 en Manaos, Brasil, a bordo de una canoa en el río Amazonas, tuvo lugar la boda con su segunda esposa: la modelo y cantautora Karen Elson, oficiada por un chamán. Luego en 2011 hicieron una fiesta para celebrar que se iban a separar…

Son conocidos sus violentos roces personales con varios músicos, pero igual habla de él sus donaciones filantrópicas a muchas instituciones; su propio sello discográfico Third Man Records, que saca los discos también en formato de vinil; su condición de miembro de la Fundación para la Preservación de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, y que ha actuado en cine y televisión en obras como “The Rosary Murders” al lado de Donald Sutherland, “Cold Mountain” de Anthony Minghella protagonizada por Jude Law, Nicole Kidman y Renée Zellweger (con quien tuvo un amorío), “Shine a light” de Martin Scorsese o “It Might Get Loud” junto a Jimmy Page y The Edge.

Como entusiasta de la taxidermia, su estudio de grabación cuenta con animales disecados como una cabra del Himalaya, un pavo o una jirafa…

Igualmente se sabe de su fijación con el número tres. Y esto nos lleva a pensar que con su reciente “Boarding House Reach” debe cerrarse una trilogía de discos solistas, que tienen el común denominador de un tono azulado que como leitmotiv  ha definido los artes de los tres álbumes.

¿Cuál será el próximo paso de John Anthony Gillis?

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